Presentan libro de Jorge Acevedo que interroga filosóficamente la convivencia desde Heidegger y Ortega y Gasset | www.uchile.cl

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La obra Acerca de la convivencia. Heidegger, Ortega y Gasset. Cotidianidad, concordia, lenguaje, comunicación, verdad (RIL Editores) fue presentada por Hardy Neumann, Raúl Madrid y Francisco Abalo, quienes destacaron la trayectoria del profesor Jorge Acevedo, su aporte a los estudios heideggerianos y orteguianos en Chile, y la vigencia de su pensamiento para comprender los desafíos de la vida común.

26 de junio de 2026

Este viernes 26 de junio se realizó la presentación del libro Acerca de la convivencia. Heidegger, Ortega y Gasset. Cotidianidad, concordia, lenguaje, comunicación, verdad, del profesor Jorge Acevedo, instancia que reunió a académicos, estudiantes y miembros de la comunidad universitaria en torno a una reflexión sobre los fundamentos filosóficos de la coexistencia humana.

La actividad contó con los comentarios de Hardy Neumann, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Raúl Madrid, del Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos de la Universidad de Chile; y Francisco Abalo, coordinador del Doctorado en Filosofía de la Universidad de Chile, quienes abordaron distintas dimensiones de la obra: la cotidianidad, la concordia, el lenguaje, la comunicación, la verdad y la relación con los otros.

En su intervención, Hardy Neumann subrayó el lugar que ocupa el libro dentro de la trayectoria intelectual del profesor Acevedo, especialmente por su dominio del pensamiento de Heidegger y Ortega y Gasset. «Hay varios colegas en Chile que han estudiado por separado las obras de Heidegger y de Ortega. Pero, a mi juicio, hay pocos como Jorge que tengan un dominio en ambos autores», señaló. Ello constituye, aseveró, «un aspecto meritorio del libro» y, al mismo tiempo, «el reflejo de una carrera».

Neumann propuso leer el libro desde la noción de verdad, entendida no solo como corrección del juicio, sino como apertura, desocultamiento y posibilidad de orientación. Desde esa perspectiva, sostuvo que «la verdad no es un tema más» en la obra, sino «la clave desde la cual se comprende la unidad del texto». En esa línea, destacó que Jorge Acevedo logra mostrar cómo fenómenos aparentemente sociales o comunicativos remiten, en último término, a la pregunta por el modo en que el mundo, los otros y nosotros mismos comparecemos en una apertura común.

Por su parte, Raúl Madrid enfatizó que el libro no reduce la convivencia a un problema normativo, político o sociológico, sino que la sitúa en un plano más radical. «Este libro no trata simplemente sobre la convivencia, o mejor dicho, trata sobre la convivencia, pero en un sentido filosóficamente mucho más radical que aquel al que estamos habituados», afirmó. Según Madrid, la pregunta que organiza la obra no es únicamente cómo debemos convivir, sino “qué hace posible que convivamos».

Desde esa lectura, Madrid destacó que la convivencia pertenece a la constitución misma del existir humano. No sería, por tanto, un fenómeno posterior a individuos ya constituidos, sino una dimensión originaria del estar en el mundo. «La convivencia no constituye un fenómeno secundario que sobreviene a individuos previamente constituidos», indicó, sino que «pertenece a la constitución misma del existir humano».

Asimismo, el académico relevó la actualidad filosófica de la obra en un tiempo marcado por la disponibilidad técnica, la funcionalización de los vínculos y la reducción de los otros a usuarios, consumidores o recursos. En ese contexto, sostuvo que una de las preguntas que atraviesa silenciosamente el libro es «cómo preservar una experiencia originaria del encuentro humano dentro de un mundo crecientemente configurado por la lógica de la disponibilidad».

En tanto, Francisco Abalo centró su intervención en la trayectoria formativa del profesor Acevedo y en la manera en que su obra se vincula con una larga dedicación al pensamiento de Heidegger. Recordó que Acevedo fue uno de sus profesores y formadores, en una atmósfera intelectual donde el pensamiento heideggeriano ocupaba un lugar decisivo. «No puedo dejar de reconocer la impronta, el tipo de forma de transmisión del pensamiento de este autor por parte del profesor Jorge Acevedo», señaló.

Abalo interpretó el libro como parte de una trayectoria mayor, orientada a pensar «el tema de nuestro tiempo». A su juicio, Acevedo ha hecho de ese problema una preocupación constante, abordada desde múltiples perspectivas y sin ceder a las modas intelectuales del presente. En ese sentido, destacó que la obra invita a pensar la situación contemporánea «de la forma más lúcida posible, sin ceder al ruido, a lo que está de moda, a lo que se dice».

Abalo también hizo referencia al «afinamiento del criterio», expresión que vinculó con la figura misma del filósofo y con el modo en que Acevedo ha ejercido la docencia filosófica. Citando una reflexión del libro, recordó que “lo importante hoy día no es la cantidad de información a que podamos acceder», sino la capacidad de discernir entre aquello que merece ser comprendido y aquello que constituye ruido. Para Abalo, ese afinamiento del criterio es una de las tareas más difíciles de transmitir en una escuela de filosofía y uno de los rasgos que caracterizan la figura académica de Jorge Acevedo.

Por su parte, el profesor Jorge Acevedo explicó que el libro apunta a abordar el problema de la convivencia desde Heidegger y Ortega y Gasset, atendiendo a dimensiones como la cotidianidad, el lenguaje, la comunicación, la concordia y el disenso. «Con estas consideraciones sobre la convivencia, no se pretende resolver los problemas inherentes a la coexistencia humana», sostuvo, precisando que la tarea filosófica consiste, antes que nada, en dar cuenta de cómo son las cosas para que desde ahí cada cual pueda extraer sus propias conclusiones.

Acevedo también relevó el lugar de la verdad en la existencia humana. Recordando una enseñanza del filósofo Héctor Carvallo, señaló que los problemas fundamentales de la filosofía son la libertad y la verdad. «La filosofía busca la verdad. Si la verdad fuera inaccesible, efectivamente la filosofía no tendría sentido», afirmó. Y añadió que la verdad se busca para obtener orientación en la vida: si todo estuviera predeterminado y no existiera libertad para elegir, tampoco la filosofía tendría sentido.